Llamo a mi consciencia de todas las maneras posibles, pero se encuentra desprevenida en ocasiones al privarse de lo que realmente necesita y merece.
El mar en mi pecho sabe golpear contra la corriente equivocada, ¿Cómo aprendió a hacerlo? al escuchar comentarios ajenos que lo juzgaban por el sendero al que quería aproximarse.
Tomar decisiones descabelladas solía ser mi fuerte, ahora solo llega el peso de las equivocaciones cometidas, el deseo de replantearme un futuro diferente y las miles de formas para llegar a él.
Lo difícil es, de hecho, descubrir la manera correcta de disfrutar el proceso y ser feliz con el resultado.
—Tehimely Marrufo